Al margen del debate sobre si existe realmente un “románico catalán” diferenciado del románico del resto de Europa –y ahí no voy a meterme, porque no tengo los conocimientos necesarios para hacerlo–, lo que está claro es que, hoy en día, el arte románico es un elemento muy importante de la cultura catalana. Independientemente de si el románico de Catalunya tiene o no tiene una identidad diferenciada, la cuestión es que tenemos mucho, muy bonito y muy variado. Hay románico por toda Catalunya y para todos los gustos. Tal vez es por esa razón que «está de moda», como dicen algunos críticos. Ahora bien, ¿es inmerecida esta popularidad? Personalmente, a mí no me lo parece.

El románico –ese estilo que todos conocemos por los campanarios cuadrados, los arcos de medio puntos y esas pinturas raras que hay en el MNAC, aunque es mucho más que eso– empieza a expandirse por la Europa Occidental entre finales del siglo X y principios del siglo XI. Y se expande muchísimo, rápidamente, y con una uniformidad sorprendente. Tanto, que se ha considerado el primer estilo medieval europeo plenamente constuído. En Catalunya nos llegó enseguida, promovido por personajes como el famoso Oliba. Y nada, oye, tuvo tres siglos muy largos para dejar huella en nuestra tierra. Y de dicha huella vamos a hablar hoy.

La cultura catalana del románico en el Berguedà

Un artículo sobre obras románicas de Catalunya sería infinito –y no lo leeríais hasta el final–, así que arrimaré el ascua a mi sardina y nos centraremos en el Berguedá. Y aún así tendré que limitarme a mencionar las más importantes ya que, entre construcciones civiles y religiosas, ¡suman cerca de 300!

También hay que decir que la mayoría de estas construcciones son hoy poco más que cuatro piedras mal puestas. O ni eso, algunas solo permanecen como citas en papel. Y, las que quedan en pie, ya no son íntegramente románicas: se han ido ampliando, reformando y restaurando a lo largo de los siglos. Sin embargo, el Berguedà conserva magníficas muestras de arte románico que vale la pena conocer.

Sant Quirze de Pedret

Al lado de  Berga, Sant Quirze de Pedret es uno de los ejemplares más interesantes del Berguedà, y uno de los edificios románicos más destacados de Catalunya. Sus orígenes estan poco documentados, pero podría datar del s. X, con algunas partes remontándose al s. IX. O sea, originalmente habría sido prerománico. Sin embargo, ha sufrido sucesivas reformas y restauracions, con una de las remodelaciones principales en época románica. Así, lo que vemos hoy en día es casi íntegramente románico. Por fuera, es una iglesa modesta, aunque resulta interesante por el juego de volúmenes y los tres ábsides. Ahora bien, el auténtico tesoro de Pedret está en su interior.

La iglesia destaca, principalmente, por sus pinturas, algunas prerománicas. Las que hacen de Pedret una visita obligada para los amantes del arte románico, sin embargo, son las pinturas románicas de los ábsides. Hoy, algunas de las originales están en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona y en el MNAC, pero se conservan reproducciones in situ de las obras que tuvieron que trasladarse. Hay mucho por decir acerca de estas pinturas. No obstante, lo que más puede interesar a los aficionados son la riqueza y la variedad temáticas, y la excepcional elección de algunas imágenes. Son estas pinturas las que hacen de Pedret una de las obras más importantes del románico catalán.

Sant Jaume de Frontanyà

Imponente edificio del siglo XI –este sí, románico de origen–, Sant Jaume de Frontanyà es una de las obras más representativas de la arquitectura lombarda que hay en Catalunya. Antiguamente incluída en un recinto monástico del que ya no queda nada, la iglesia se alza hoy solitaria, sobria y monumental.

Magnífica iglesia de una sola nave, rematada por un transepto con tres ábsides, destaca por el cimborrio de doze lados, único en Catalunya. Es uno de los edificos más perfectos y proporcionados del estilo lombardo, de líneas seguras y equilibradas, y probablemente tenga la más hermosa de las cabeceras del primer románico.

Un edificio románico impressionante y bien conservado, de sobria grandiosidad y serena belleza, espléndido por fuera y por dentro. A un tiro de piedra de La Pobla de Lillet, Sant Jaume de Frontanyà es una visita imprescindible para los amantes del románico y de la cultura catalana.

Sant Llorenç prop Bagà

Se encuentra en Guardiola de Berguedà –cerca de Bagà, ¡quién lo iba a decir!– y es uno de los conjuntos cenobíticos más importantes de la comarca. En el monasterio, destaca la magnífica iglesia románica, que tiene la particular de contar con una tribuna en la nave central bajo la que hay un bello espacio con aspecto de cripta. También algunas de las dependencias monásticas han podido ser restauradas.

La iglesia románica (s. XI – XII) se construyó sobre los restos de una prerománica (s. XI). Sin embargo, el edifico con el que tropezaron los restauradores es producto de varias fases constructivas, remodelaciones y reconstrucciones. La restauración ha tratado de recuperar el aspecto románico del monasterio, con lo que ha habido que reconstruir muchas partes que ya no existían. La reconstrucción se ha hecho con una práctica llamada diacronia harmónica, lo que le ha dado un aire particular. Esta práctica consiste en conservar los elementos y estilos originales en las partes recuperadas, combinándolos con otros modernos para las partes que ha habido que hacer de nuevo. El resultado es un edificio impecable, donde se mexcla una estampa románica con elementos constructivos modernos.

El interior de la iglesia es magnífico. Tres naves altísimas, la central dividida por la tribunoa y con un espacio inferior de cautivadora belleza. Todo ello restaurado y rehabilitado para su uso actual. Y es que hoy, además de ser visitable, el recinto acoge periódicamente numerosas actividades culturales.

Sant Llorenç prop Bagà es una visita de lo más interesante. Un edificio sorprendente, que arrastra una larga historia y que, para los expertos restauradores y arqueólogos, ha sido un rompecabezas apasionante. ¡Tenéis que verlo!

Otros monasterios románicos relevantes del Berguedà

Entre los monasterios románicos del Berguedà, cabe destacar Sant Pere de la Portella, Santa Maria de SerrateixSanta Maria de Lillet. Esta última, sin embargo, presenta una amalgama de estilos, desde prerománico hasta barroco. Por otro lado, Santa Maria de Serrateix es un conjunto interesante que consta de una iglesia románica, un claustro neoclásico y varias dependencias monacales. En cuanto a Sant Pere de la Portella, ofrece una visita interesante. La iglesia está bastante bien conservada, aunque su interior está decorado mayoritariamente al estilo barroco. Las dependias monacales románicas están en un estado ruinosa, pero valen la pena. Invadidas por la vegetación, esconden rincones de historia prístina, no reinterpretada por restauradores. Y tiene un cierto encanto –medieval, si queréis– el pasearse por las ruinas sobre las que progresa la naturaleza salvaje.

Otras iglesias románicas relevantes del Berguedà

En cuanto a iglesias románicas, me veo obligada a mencionar Santa Marià d’Avià, Sant Sadurní de RotgersSant Andreu de Sagàs. Las tres, además de tener interés por el edifico románico en sí mismo, destacan por sus frontales de altar. Hoy solo vemos reproducciones in situ, dado que los originales se guardan en museos. El Frontal de Avià, en particular, es una de las piezas claves del románico catalán, y una obra pictórica importante dentro de la cultura catalana.

También Sant Pau de CasserresSant Vicenç del Rus detacan por si arte pictórico, en este caso por las pinturas murales. Las de Casserres constituyen uno de los ejemplares más interesantes de pintura medieval catalana. Destacan por su temática única (representan el Juicio Final según un texto poco habitual, el Elucidarium) y por mostrar la transición de la pintura románica a la gótica. Las de Sant Vicenç son dos conjuntos magníficos de pintura mural medieval, uno románico (hoy conservado en el museo de Solsona, se puede ver una reproducción) y uno gótico (este sí, conservado en la misma iglesia).

Para acabar, mencionar que Sant Vicenç d’Obiols i Sant Martí de Puig-reig, aunque menos importantes, bien merecen que les hagáis una visita.  

Y, todo esto, ¿podemos verlo?  

¡Ya lo creo que sí! Para visitar las tres joyas de la corona –Sant Quirze de Pedret, Sant Jaume de Frontanyà y Sant Llorenç prop Bagà–, Pedratour os propone un pequeño tour de románico en el Berguedà, acabando con una cata de productos locales.

Por otro lado, los interiores de Santa Maria de Avià, Santa Maria de Lillet, Sant Martí de Puig-reig y Sant Andreu de Sagàs se pueden visitar pidiendo la llave en el lugar que indica cada iglesia. Respecto a Sant Vicenç d’Obiols, Sant Sadurní de Rotgers y Sant Vicenç de Rus, son visitables con entrada y ofrecen visitas guiadas.

¡Venid a catar el románico del Berguedà con Pedratour! ¡Una forma ideal de hacer turismo cultural en familia, en entornos privilegiados, descubriendo auténticas joyas de la cultura catalana! ¿Os animáis?